miércoles, junio 20, 2012


El Adiós de Antonio Cuenca
 
 
MI MADRE HA MUERTO



Al principio murió mi padre.

   La familia se reunió alrededor de mi madre. Nuestros corazones acongojados, se vieron arropados por su cariño. Fue la más fuerte de todos. Una parte de ella murió aquel día, pero tenía muchas más por las que vivir.
Algunos pensamos que ya nada sería igual. Con mi padre se iba la seguridad y la protección y también el respeto por las ideas a veces no compartidas.
Con el paso del tiempo, no me di cuenta de lo mucho que supuso su pérdida. En mi estupidez, lo dejé marchar sin decirle lo mucho que lo quería y respetaba. Por aquél tiempo representaba una barrera para mí, una barrera que estaba dispuesto a saltar. Y las consecuencias no importaban.
Con mi madurez, un sentimiento de culpa se adueñó de mí y al final de todo, mi corazón lloró y pidió perdón. Amé con más profundidad a mi padre y me esforcé por recordar todo lo que él trató de enseñarme.
Con el paso de los años estuve en paz con el tiempo y los recuerdos.
La muerte de mi padre también sirvió para otro propósito. Ame mucho más a mi madre.
La observaba con detenimiento. Sus movimientos, su forma de vestir, su forma de expresarse, su forma de querernos
Con la muerte de mi padre, su pelo se volvió más blanco y sus arrugas, benditas arrugas, lejos de afearla hicieron que sus facciones y expresiones resultaran cálidas y dulces.
El tiempo la elevó de madre a abuela, la abuelita para unos y yaya para otros. Mi madre se convirtió en muchas madres a la vez. Y su mirada tierna y carácter apacible, impregnaban el aire que respirábamos.
Supo tomar las decisiones oportunas en el momento adecuado con el aplomo y la seguridad de hacer lo correcto y saber que su marido las hubiera tomado de igual forma. Incluso nos llegó a transmitir con más energía si cabe, aquella seguridad que mi padre transmitía de forma natural. Supo ser madre, pero también supo ser el padre que nos faltó antes de tiempo.
No tuvo un reproche para él y si muchos recuerdos. Lo amó sin límites. Y cuando mi padre faltó supo guardar su amor en un pequeño rincón de su corazón y allí lo alimento y protegió hasta el fin de sus días.
Mi madre no era perfecta, que más da, a mí me lo pareció siempre. Nos arropó cuando teníamos frío, estábamos enfermos o medió sin tomar partido en las disputas fraternales que a menudo amenazaban la unidad por la que tanto ella como mi padre pelearon. Siempre echarás a faltar a tus hermanos si no los tienes cerca, por los motivos que sean. La familia es la familia. Eso decían, eso mantenía a mi madre con vida, si no, se hubiera dejado ir como una hoja al viento. Peleó por ella, por él y por todos nosotros.
Hice mi vida y mis hermanos las suyas. Me distancié de ellos, pero no de mi madre y a ellos les pasó igual. Tener a nuestra madre a mano era tenernos unos a otros cerca. Cuando hablábamos con ella, siempre era sobre la familia ¿Qué otra cosa importaba?.
Mi madre era el lazo, el nudo que nos mantenía unidos
Y ahora Mi madre ha muerto
Y nuestros corazones volvieron a sentir la congoja que un tiempo atrás sintieron, pero esta vez nadie había allí para arroparlos. Pero también habían más corazones, algunos diminutos y otros más grandes, pero más acongojados si cabe que los nuestros. Y fue en aquel momento, cuando la visión de aquellos rostros infantiles llenos de lágrimas, hacían que mis lágrimas manaran sin recato, cuando la visión y el recuerdo de mi padre, pero en especial de mi madre, hizo que me las enjugara y atrajera hacia mí aquellas pequeñas almas. Y fue en aquél momento cuando comprendí que mi madre seguía entre nosotros, en todos y cada uno de mis hermanos, cuñados o nietos. La muerte ya no era la muerte, era la enseñanza de la vida, un instrumento más para que los que quedábamos supiéramos morir para reconducir a la siguiente generación y esta a su vez a la siguiente. Aprendemos de lo que nos rodea, pero siempre nos queda la impronta de los que no enseñaron a interpretar las cosas sin más interés que su amor a nosotros.
Mi Madre ha muertosipara hacer la vida más completa.

No hay comentarios.: